La caries dental es la enfermedad más común que padece la raza humana. Se trata de la desmineralización que afecta al diente como producto de la acción de los ácidos orgánicos provenientes de la degradación de los hidratos de carbono por parte de la flora bacteriana. Si se efectúa una clasificación de los factores implicados en la aparición de la caries dental, se podrían enumerar: factores primarios que interactúan entre sí, como por ejemplo la dieta, el diente y las bacterias, todo eso agregado al factor tiempo; a esto hay que sumar factores secundarios, como posición y composición del diente, factor salival, edad, causas sistémicas y raza; y factores terciarios, como la clase social, la educación, los conocimientos y los hábitos.

Las clasificaciones de las caries pueden realizarse de dos maneras, desde el punto de vista de la evolución las caries pueden ser activas o de progreso rápido, crónicas o de desarrollo lento, o caries rampantes que afectan a casi todas las piezas dentarias y evolución velozmente.

Según el tejido implicado, son de primer grado cuando involucran al esmalte; de segundo grado si comprometen esmalte y dentina; de tercer grado cuando afectan al esmalte, la dentina y la pulpa; de cuarto grado si aparecen manifestaciones periapicales; y de quinto grado cuando lesionan la raíz dental.

Cuando el proceso de caries avanza desde el esmalte y llega hasta la dentina, en general la caries comienza a presentar manifestaciones dolorosas. Si el proceso carioso no se detiene a tiempo, la caries evolucionará hasta llegar a la pulpa dental.

Esta última puede estar contaminada con microorganismos, aunque el proceso aún no se halle en contacto directo con ella, lo que sucede a través de los conductillos dentinarios. Este hecho se origina debido a que las bacterias degradan el colágeno a través de las enzimas proteolíticas que producen, ensanchando los túbulos dentinarios y permitiendo así el pasaje de los microorganismos hacia la pulpa.

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